La leche puede ser tratada de diversas maneras en lo que se refiere a su contenido graso.La leche entera es aquella que posee todos sus nutrientes. La semidesnatada ha sido liberada de una parte de su contenido graso y, por último, la leche desnatada es aquella que en su manipulación se ve desprovista de casi la totalidad de su componente graso. En los tres casos el contenido de carbohidratos y de proteínas permanece estable, lo que realmente varía es el contenido de grasa y por tanto su nivel calórico. No obstante es de destacar que la leche desnatada, además de la grasa, pierde también su contenido de vitaminas liposolubles, principalmente la vitamina A y la vitamina D. Por lo que, en caso de que éstas no se hayan añadido posteriormente, el consumidor de la misma debe ser bien consciente de que puede tener una carencia vitamínica sino suple esta deficiencia.
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