La soja ha sido la principal fuente de proteínas en muchos pueblos de Oriente. Sometida a un proceso de texturización, sustituye a la carne por contener todos los aminoácidos esenciales. Al tratarse de una grasa vegetal, es generosa en ácidos grasos insaturados y muy buena para reducir el colesterol.
Se utiliza en algunos productos de pastelería, cárnicos y alimentos infantiles, o se emplea para elaborar aceites, que son la base de muchos platos japoneses y chinos. Un derivado poco conocido es el "tofu" -queso de soja-, que es rico en proteínas y carece de colesterol, y puede considerarse como el sustituto del queso en las tartas o en la lasaña.
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