Aunque parezca increíble, el excesivo consumo de azúcar puede disminuir la cantidad de azúcar en la sangre.
Esta enfermedad se llama hiperinsulinemia, y es producida de la misma manera que la diabetes, aunque se la considere una afección totalmente opuesta.
Los síntomas más comunes son: hambre, debilidad, fatiga, ansiedad, nerviosismo y, en casos más graves, temblores y movimientos incoordinados.
La consecuencia más directa es una mayor sensación de nerviosismo, que podría desaparecer casi por completo si se redujera la ingesta de azúcar.
La hiperinsulinemia aparece cuando el páncreas trabaja en exceso, al recibir un aporte exagerado de azúcar. Entonces, elabora demasiada insulina, manteniendo en la sangre un nivel de azúcar muy bajo.
Es lo que comúnmente se llama hipoglucemia.
También existen otros factores que inciden en la aparición de esta enfermedad, pero se ha descubierto que la causa número uno es la ingestión de azúcares.
Para revertir esta situación, además de una consulta al médico, se puede seguir una dieta equilibrada y con escaso contenido de hidratos de carbono.
Se prohiben todos los dulces, helados, galletitas, etcétera.
También las bebidas como el té, el café, la cerveza, el vino y otros productos que contengan alcohol, y las gaseosas.
Se pueden ingerir tres rebanadas de pan de trigo integral por día y toda clase de frutas frescas y hortalizas.
Para las que no son vegetarianas, las carnes magras, el pescado y los huevos pueden formar parte de la alimentación habitual.