Todavía hay mucha gente que piensa que sólo hay que beber cuando se tiene sed. Pero este concepto es erróneo.
Cuando nuestro organismo siente la necesidad de beber agua, el proceso de deshidratación ya ha comenzado.
Por eso hay que beber sin sed. Debes tomar entre 2 y 3 litros de agua diaria -dependiendo del clima y del ejercicio físico que realices- para mantener tu organismo perfectamente hidratado y saludable, pues el agua elimina toxinas, sirve de vehículo a las vitaminas hidrosolubles y regula el metabolismo de las sales minerales y oligoelementos.
Por último, recuerda que también aportas agua a tu organismo a través de los alimentos: frutas, verduras, leche, etc.
¿Agua de grifo o agua mineral?
Las condiciones químicas y sanitarias del agua del grifo en España son buenas, como demuestran los análisis periódicos realizados por la Organización de Consumidores, por lo que puedes bebería con total tranquilidad.
Se aconseja recurrir al agua mineral si viajas a lugares donde las condiciones higiénicas y sanitarias son deficitarias.
Desde el punto de vista de la salud, los especialistas recomiendan beber aguas minerales sólo en casos muy concretos, por ejemplo, tomarla sulfurada si tienes problemas articulares o bicarbonatada si se padece acidez estomacal.